Una fantasía morbosa

Soy una mujer joven,  hermosa

que disfruta del sexo con algarabía

y siempre había tenido una fantasía

que era en extremo  morbosa.

Soñaba que dos hombres negrazos

que poseían dos pollas inmensas

me esposaban y dejaban indefensa

maniatada en cama por los brazos.

Eran guapos y bastante corpulentos

que sabían cómo besarme las tetas

los pezones, los muslos, las grietas,

con besos apasionados y lentos.

Como púas mis pezones se erizaron,

los labios de mi coño muy dilatados,

por los besos ardientes, apasionados

que en todo su contorno lo besaron.

Tenía el chocho tan empapado

que cuando sus lenguas ladinas

entraron una y otra en mi vagina

parecía una fuente chorreando.

El más alto de los dos y mas fiero

me sujetó pies y manos con argollas,

pusieron en mis manos sus pollas

que estaban rígidas como el acero.

Eran muy largas y bastante gordas

con un enorme y hermoso glande

que se movía hacia atrás y delante

a medida que yo pajeaba sus porras.

Uno me puso su tranca en la boca,

el otro que tenía mas largo el tocho

de golpe la mete toda en mi chocho,

esas pollas me están volviendo loca.

Entraban y salían de los agujeros

con una fuerza y un vigor bestiales

estaban follandome como animales

y tuve varios orgasmos placenteros.

Me follaron por todos los orificios

y de semen abundante los llenaron,

satisfecha y dolorida me dejaron

cuando ambos salieron del edificio.

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